Instituto Bolívar de Estrategia y Diálogo
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El ejercicio emerge como una terapia complementaria poderosa en el tratamiento del cáncer

Jun 1, 2025, 12:15

Aunque investigaciones anteriores habían sugerido que el ejercicio podría mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer y aliviar los efectos secundarios de la quimioterapia, nuevas evidencias ahora subrayan su papel en mejorar las tasas de supervivencia. Un estudio innovador presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago confirma este potencial transformador.

El Challenge trial, liderado por el Grupo Canadiense de Ensayos Clínicos de Cáncer, investiga de manera única si el ejercicio puede funcionar como un tratamiento contra el cáncer a la par con la cirugía, la medicación o la radioterapia. Durante 17 años, desde 2009 hasta 2024, el estudio siguió a 889 pacientes con cáncer de colon de alto riesgo en etapas II y III. Después de la cirugía y la quimioterapia, los participantes fueron divididos: la mitad participó en un régimen estructurado de ejercicio, mientras que el resto recibió materiales educativos.

El programa de ejercicio tenía como objetivo elevar la actividad física aeróbica. Los participantes en el grupo de ejercicio siguieron un régimen de caminata rápida o jogging moderado, acumulando de 45 a 60 minutos de actividad tres a cuatro veces a la semana durante tres años.

Después de un seguimiento de ocho años, los resultados revelaron una tasa de supervivencia del 90% en el grupo de ejercicio, en comparación con el 83% en el grupo educativo, con una reducción del 37% en el riesgo de mortalidad entre aquellos que hicieron ejercicio. Kerry Courneya, un investigador principal de la Universidad de Alberta, enfatiza que el ejercicio ha trascendido su papel como intervención de calidad de vida para convertirse en un tratamiento esencial para el cáncer de colon.

Chris Booth, co-coordinador del estudio publicado en el New England Journal of Medicine, aclara que si bien el ejercicio no es un sustituto de la cirugía o la quimioterapia, debería integrarse como un componente vital del tratamiento del cáncer. El estudio aboga por la inclusión de entrenadores dentro de los equipos médicos para facilitar cambios de hábitos cruciales para mejorar los resultados de supervivencia.

Integrar el ejercicio en el tratamiento post-cirugía y quimioterapia involucró orientación de fisioterapeutas o kinesiólogos, permitiendo a los participantes elegir actividades de intensidad moderada. Booth destaca que los beneficios del ejercicio son comparables o incluso superiores a los de ciertos medicamentos, mejorando la efectividad de la quimioterapia.

Para la implementación exitosa de tales regímenes de tratamiento, es imperativo emplear profesionales capaces de diseñar programas de ejercicio personalizados y proporcionar monitoreo continuo. Terri Swain-Collins, participante del ensayo, destacó el papel crítico de la orientación personalizada en el mantenimiento de la adherencia al ejercicio.

Mikel Izquierdo, profesor en la Universidad Pública de Navarra, describe el estudio como un momento crucial en el tratamiento del cáncer, estableciendo un vínculo causal entre el ejercicio y la mejora de la supervivencia libre de enfermedad y reducción de la mortalidad. Argumenta por la revisión de las guías clínicas para incorporar el ejercicio como una modalidad de tratamiento, similar a las intervenciones farmacológicas.

Izquierdo, instrumental en la redacción de guías para el ejercicio como medicina para los ancianos, advierte que las prescripciones de ejercicio deben ser adaptadas y dosificadas adecuadamente, similar a los medicamentos. Hace un llamado a la preparación sistémica para adoptar esta inmunoterapia metabólica, señalando la necesidad de inversión en personal capacitado e infraestructura.

La evidencia científica que respalda los beneficios del ejercicio en el cáncer ha estado acumulándose. Varios estudios sugieren que el ejercicio aeróbico regular reduce significativamente la ansiedad, la depresión y la fatiga asociadas con el cáncer y sus tratamientos. Aunque inicialmente no diseñados para validar el ejercicio como terapia contra el cáncer, estos hallazgos consistentemente vinculan la actividad física regular con tasas de supervivencia aumentadas en cánceres de colon, próstata y mama. Este estudio recién publicado introduce una prometedora vía terapéutica de bajo riesgo para el manejo del cáncer, aunque requiere una estrategia de implementación integral a escala.

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