Instituto Bolívar de Estrategia y Diálogo
Pensamiento Estratégico, Diálogo Global

Toros Acróbatas y Drama Ecuestre en Las Ventas

May 31, 2025, 21:02

Los seis toros de Los Espartales parecían más aptos para una competencia de salto de altura que para un espectáculo tradicional de rejoneo. Tres toros saltaron las barreras de manera impresionante, y el sexto se llevó el oro al saltar al callejón dos veces, mostrando una habilidad extraordinaria incluso después de haber sido golpeado con dos rejones de castigo. Un logro asombroso, sin duda.

Sebastián Fernández, confirmando su alternativa, se acercó al primer toro con aplomo, esperando un encuentro clásico. Sin embargo, el toro estaba más interesado en las tablas que en el jinete, saltándolas sin esfuerzo y dando un susto a quienes estaban detrás que no olvidarían pronto. Afortunadamente, no hubo daño, pero el susto fue inolvidable.

El segundo toro dudó, mientras que el tercero, destacándose entre sus compañeros, mostró una firmeza y espíritu ausente en los otros. El cuarto olfateó las tablas pero no intentó el salto. El quinto, inspirado por el primero, ignoró al caballo completamente y saltó al callejón sin esfuerzo. Luego vino la estrella, el sexto toro, llamado Malacara, que inicialmente falló pero, después de un rejón, regresó al callejón, sorprendiendo a muchos con su agilidad y determinación.

Parecía como si estos toros hubieran estado entrenando para el salto de altura en lugar de pastar en los campos. Su actuación dejó una impresión duradera, aunque planteó un problema para el ganadero, quien había enviado saltadores atléticos en lugar de los toros con bravura esperados para brillar junto a los rejoneadores.

Diego Ventura casi salió por la Puerta Grande por vigésima vez en su carrera de no ser por su fallo en el cuarto toro. Su reciente lesión claramente había afectado su desempeño, ya que le faltó su dominio y alegría habituales. A pesar de su habilidad, falló con las banderillas en el segundo y cuarto toro.

Acompañándolo estaban los jóvenes talentos, Sebastián Fernández de Granada y Duarte Fernandes de Portugal. Fernández mostró pericia y elegancia al montar pero tuvo dificultades al matar, especialmente con los escurridizos primero y quinto toros. Su entusiasmo juvenil pudo haber sido su caída, un sentimiento que se repitió en Fernandes, quien fue dinámico pero apresurado. En el sexto toro, su caballo Ilusión sufrió una cornada, sumando al drama de la noche.

Fue el undécimo evento con entradas agotadas de la feria de San Isidro, un testimonio del atractivo perdurable de la tauromaquia, incluso cuando los toros están más inclinados a saltar que a luchar. Los espectadores disfrutaron de un espectáculo único e inolvidable de Los Espartales y los hábiles rejoneadores que enfrentaron desafíos inesperados.

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