Instituto Bolívar de Estrategia y Diálogo
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La Urgente Necesidad de una Reforma del Financiamiento Autónomo

May 31, 2025, 04:32

El tema del financiamiento autónomo sigue siendo un desafío crítico dentro del sistema de gobernanza descentralizada de España. Desde la perspectiva de la Comunidad Valenciana, la llamada a reformar un sistema flagrantemente injusto y disfuncional no es solo otra demanda; es una necesidad estructural que influye en la esencia misma del autogobierno consagrado constitucionalmente. Lo que una vez fue un frente unido ahora parece más como una disolución.

Es crucial recordar que la Constitución de 1978 no predetermina un modelo único para el financiamiento autónomo. Si bien establece principios como la solidaridad, la suficiencia financiera y la equidad, permite una flexibilidad significativa para que los legisladores den forma al sistema a través de leyes como la LOFCA. Esta apertura habilita una reforma profunda y ambiciosa sin alterar el texto constitucional, reforzando la viabilidad de una solución negociada.

Históricamente, las principales reformas en el modelo de financiamiento no han surgido de una reflexión estructural y consensuada, sino de circunstancias políticas específicas cuando la gobernabilidad estaba en riesgo. Durante tales tiempos, ciertas comunidades con mayor influencia—particularmente Cataluña—han impulsado reformas ventajosas que luego se generalizaron, pero que ahora pueden crear desequilibrios para el conjunto.

De hecho, la propuesta financiera única que actualmente se está considerando para Cataluña intentó una protección estatutaria en 2007, pero un fallo "interpretativo" del Tribunal Constitucional la bloqueó.

La propuesta actual, claramente incompatible con el principio de igualdad de derechos entre los españoles, ha enfrentado críticas substanciales dentro de la Comisión del Senado para las Comunidades Autónomas, a través de un informe que cuestiona aspectos clave de la propuesta, que revive argumentos pasados sin considerar la amenaza que representan para la cohesión interna y viabilidad del sistema. "¿Dónde queda la noción de que España no podría soportar otro acuerdo fiscal?"

Paralelamente a este debate, la Comunidad Valenciana ha presentado propuestas mucho más razonables, basadas en los principios de equidad y la necesidad de asegurar un financiamiento justo, especialmente para una región agobiada por los efectos adversos del sistema actual. El Consell incluso aprobó un documento que delineaba elementos para una posible reforma constitucional federalizante, aunque sin una propuesta finalizada. Caracterizado por soluciones como la agrupación de la deuda, total o parcialmente, particularmente la resultante de su infrafinanciación histórica.

Es notable que muchas de estas proposiciones han sido pospuestas o han cedido ante la demanda actual de Cataluña por una singularidad financiera, bajo el falso pretexto de compatibilidad.

Los datos más recientes apoyan la reivindicación valenciana: el gasto público per cápita en la Comunidad está entre los más bajos del país. En 2024, fue solo de 3,020.08 euros por residente, muy por debajo del promedio para el régimen común (3,399.78 euros) e incluso más lejos de Cataluña (3,822.42 euros) o del País Vasco (6,614.40 euros). Esta brecha es insostenible a mediano y largo plazo.

A diferencia de Cataluña—donde el problema es de gasto más que de ingreso—la Comunidad Valenciana enfrenta una clara infrafinanciación estructural. La demanda no es de trato privilegiado como en el caso catalán, sino del derecho a acceder a los recursos necesarios para proporcionar servicios públicos básicos en igualdad de condiciones. Esto está actualmente bajo una severa presión, ya que por primera vez en 12 años, la Generalitat Valenciana no ha recibido el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) extraordinario del gobierno español.

También hay una confusión intencional de la baja inversión del estado en algunas regiones con un problema de financiamiento autónomo. Es esencial separar estos debates: el financiamiento afecta los recursos de la Generalitat para ejercer sus competencias; la inversión estatal pertenece a las decisiones del gobierno de España sobre infraestructura y desarrollo territorial, que no deberían influir en cláusulas estatutarias—como la valenciana de 2019—incorporadas en varias regiones. En este sentido, la comparación durante la última década también indica una injusticia hacia los valencianos, aunque su resolución debería buscarse por otras vías que el sistema de financiamiento. Para contexto, 2019 fue el año que más nos acercamos a la inversión correspondiente a nuestro peso territorial, después de décadas de ser pasados por alto y continuar siéndolo.

La reforma del sistema de financiamiento debe abordarse con consenso y determinación. El Parlamento Valenciano ha escuchado a numerosos expertos que coinciden en que la situación es insostenible y requiere soluciones estructurales. Estas podrían implicar una reforma significativa de la LOFCA o incluso aprovechar las oportunidades de ampliación de competencias extrastatutarias habilitadas por el marco constitucional.

La clave es que el nuevo financiamiento asegure suficiencia, equidad y corresponsabilidad fiscal, y ponga fin a las asimetrías actuales que penalizan sistemáticamente a regiones como Valencia. La Comunidad Valenciana no está pidiendo privilegios o un tratamiento excepcional. Exige lo que cualquier observador neutral consideraría razonable: un financiamiento justo.

La ausencia de Presupuestos Generales del Estado y la negativa a acordar un fondo de nivelación para compensar las regiones infrafinanciadas hasta que se reforme el sistema disminuye las perspectivas de aliviar la difícil situación de las finanzas públicas de Valencia. Debe recordarse que la investidura estatal estaba vinculada al progreso en el financiamiento autónomo, no con una visión unilateral sino comunitaria, donde se aborden todas las demandas.

Así, es evidente que la reforma del financiamiento autónomo no es ni un deseo ni una aspiración política: es una necesidad urgente e imperiosa. Sin recursos suficientes, el autogobierno deja de ser una realidad efectiva y se convierte en una mera ilusión. Esto es incompatible con el modelo descentralizador consagrado en la Constitución.

Mariano Vivancos, Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia

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