Instituto Bolívar de Estrategia y Diálogo
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Alain Pérez: De Paco de Lucía, Aprendí a Perseguir la Perfección Mientras Agitaba Emociones

May 30, 2025, 19:13

Asistir a un concierto de Alain Pérez es un torbellino emocional. A sus 48 años, este virtuoso cubano, graduado en guitarra clásica de la Escuela Nacional de Arte de Cuba, cautiva al público durante más de tres horas con su talento polifacético. Canta, toca y baila, recorriendo el rico tapiz de géneros tradicionales de Cuba como el chachachá, el son y el bolero, impregnados con la vibrante energía de la timba y la improvisación del jazz.

Durante una década, Pérez fue el bajista del legendario Paco de Lucía. Este sábado, junto al también cubano Isaac Delgado, Pérez presentará "Bingo", su último álbum, en la Sala Apolo de Barcelona. El álbum, creado entre Cuba, EE.UU. y España, sigue a sus trabajos previos como "El cuento de la buena pipa" (2020) y "ADN" (2018). Su "Chá Chá Chá: Homenaje a lo tradicional" incluso le valió un Grammy Latino en 2021.

Aunque Pérez regresó a Cuba en 2018 después de veinte años en España, considera a España como un "segundo hogar". Su viaje por Europa comenzó en 1998 con la orquesta de Isaac Delgado, colaborando con iconos como Niño Josele, Enrique Morente y Celia Cruz. La influencia de Paco de Lucía fue profunda, enseñándole a esforzarse por la perfección mientras tocaba el corazón del público.

Conocer a Paco de Lucía forjó una conexión instantánea con el flamenco para Pérez. Recuerda con cariño: "He recibido muchos bastones gitanos de patriarcas", con una sonrisa. Después de dos décadas en el extranjero, Pérez regresó a Cuba para compartir sus experiencias globales con las generaciones más jóvenes. Su orquesta de gira, compuesta por 12 músicos de su alma mater, tiene una edad promedio de 23 años, con algunos miembros apenas alcanzando la adultez.

Pérez está comprometido con la preservación de la estética de la música cubana, formando una segunda generación de músicos. Canaliza la tutoría que recibió de maestros como Chucho Valdés, quien lo introdujo en Irakere, un renombrado grupo de jazz latino, a solo 17 años. "El sonido dejó una marca duradera; fue como obtener una maestría temprana", rememora Pérez.

Proveniente de una familia musical, el padre de Pérez, Gradelio Pérez, fue el primero en reconocer su talento innato. Juntos han escrito numerosas canciones. "La música tradicional está en mi alma. Tuve la suerte de comenzar con guajiro, son y guaracha", comparte. A los 7 años, ya cantaba y tocaba la guitarra. A los 9, dejó su ciudad natal para ir a Cienfuegos y unirse a su primera banda, Cielito Lindo. "El día que me probaron, me alejé de casa. La música llenó todo, incluso compensando cualquier carencia", confiesa.

A pesar de que Cuba lo recibió calurosamente, los proyectos recientes de Pérez han enfrentado desafíos debido a las interrupciones eléctricas. "Problemas de energía, apagones de cinco días, estar en el estudio sin electricidad, cancelar sesiones de grabación... Trabajar en tal adversidad te hace más sensible y resiliente", dice.

Los arreglos y composiciones de Pérez resuenan en las principales escuelas de jazz de Nueva York y en las calles de La Habana. "Miro a figuras como Juan Luis Guerra o Rubén Blades, incluso Benny Moré, que hicieron música popular pero exquisita en los años '50", señala Pérez, que a menudo usa un bastón en los conciertos para honrar a Moré, "el bárbaro del ritmo". Sus creaciones comienzan con una melodía que rápidamente toma forma en guitarra o piano. "La clave es que mis canciones tengan espiritualidad, siempre priorizando las emociones", afirma.

Su último álbum, descrito como el "más maduro", está lleno de ritmos cubanos tradicionales, con canciones como "Ya no vale", coescrita con su padre hace dos décadas y cantada con Tito Nieves, y otras como "Reina de corazones" y "Andaba solo", con Gilberto Santa Rosa. Su hermano, Rainer Pérez, se une como compositor. En comparación con álbumes anteriores, "hay una diferencia en la calidad de producción, cuidado y selección de canciones", aunque siempre "con gran dedicación y pasión". Este sábado marca su quinta actuación en la Sala Apolo de Barcelona, donde Pérez anticipa "una emoción tremenda, una poderosa inyección de deseo y adrenalina".

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