Instituto Bolívar de Estrategia y Diálogo
Pensamiento Estratégico, Diálogo Global

Aprender a Innovar para Mantener la Música Viva

May 30, 2025, 07:58

En 1990, Golpes Bajos, una banda de Vigo, ganó fama con su canción "Malos tiempos para la lírica," coincidiendo con que España acogía la Copa Mundial de la FIFA. Avanzando 35 años, la industria musical en España enfrenta una situación precaria. Según un estudio de AIE (Artistas, Intérpretes y Ejecutantes) presentado en junio de 2024, un asombroso 57% de los músicos ganan menos que el salario mínimo, mientras que el 75% gana menos de 30,000 euros anuales. El trabajo temporal ha aumentado un 69.6% desde 2019, con el 47% de los trabajadores con contratos a corto plazo, predominantemente para actuaciones.

El escenario es aún más desafiante en la música clásica, que lucha por conectar con los gustos contemporáneos. El informe "Los sectores culturales y creativos en España," publicado por la Fundación Cotec la semana pasada, revela que el 69% de las entidades culturales y creativas carecen de empleados asalariados, confiando en gran medida en autónomos. Esto es significativamente más alto que el promedio nacional, donde los autónomos representan casi el 16% de la fuerza laboral, mientras que los músicos superan el 31%. Además, la vida útil promedio de una empresa cultural es de menos de tres años.

En respuesta, la Escuela de Música Reina Sofía estableció una incubadora de emprendimiento musical para abordar estos desafíos y mejorar la seguridad laboral dentro del sector. Julia Sánchez, directora de la escuela, destaca la necesidad de que los músicos tengan fuentes alternativas de ingresos, señalando las limitadas protecciones sociales disponibles en España en comparación con países como Francia y Alemania.

La escuela ve esta situación como una oportunidad para cultivar el emprendimiento cultural, equipando a los músicos con habilidades en gestión, marketing digital y desarrollo de modelos de negocio. Este empoderamiento permite a los músicos tomar control de sus carreras y crear proyectos sostenibles.

Julia Sánchez enfatiza el poder transformador de la música, que se extiende más allá del entretenimiento. La UNESCO considera la música un activo esencial que merece protección constitucional. La música puede servir propósitos sociales, como la musicoterapia en hospitales y como herramienta para la integración social, ejemplificada por iniciativas como "El Sistema" en Venezuela y "Acción por la Música" en España.

La incubadora de la Escuela Reina Sofía, una extensión de su Programa de Emprendimiento e Innovación Social lanzado en 2016, apoya proyectos específicos con financiamiento, mentoría y oportunidades de networking. El objetivo es fomentar proyectos culturales escalables y animar a los músicos a convertirse en creadores de empleo en lugar de buscadores.

Entre los primeros proyectos incubados que comenzarán en septiembre de 2024 están "Ópera Urbana" de la soprano colombiana Vanesa Cera, "Academia de Cuerdas Caracas" de Adriana Vírguez, y "Shakata Ensemble" de la violinista israelí Mai Choma. Estas iniciativas recibieron mentoría personalizada para desarrollar competencias clave para su ejecución exitosa.

Julia Sánchez subraya la importancia de definir la propuesta de valor de un proyecto, abordar una necesidad y dirigirse a una audiencia para la viabilidad del negocio. Ella nota el desafío en encontrar perfiles híbridos capaces de mezclar sensibilidades artísticas con habilidades empresariales.

"Ópera Urbana" de Vanesa Cera surgió durante la pandemia como un medio para llevar la ópera a nuevas audiencias, contrarrestando su reputación de elitista e inaccesible. La iniciativa busca modernizar la ópera integrando estéticas contemporáneas y temas sociales, haciéndola relevante y atractiva para la juventud de hoy.

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