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David Verdaguer: Explorando la Dualidad de la Naturaleza Humana
David Verdaguer, un destacado actor de Malgrat de Mar, Barcelona, se encuentra en Madrid en la tarde de San Isidro. Recién llegado de un vuelo desde las Islas Canarias, saluda con una sincera admisión de cansancio, pero asegura: "Estoy bien, muy cansado, pero ya verás cómo me animo." Momentos después, con una cerveza sin alcohol en mano, su espíritu vivaz emerge, recordando sus raíces cómicas. Hoy se estrena "El mal invisible," una serie desarrollada por Mediapro Studio y 3Cat, inspirada en una historia real de un asesino en serie que apuntaba a los sin hogar en Barcelona durante el confinamiento de 2020. Verdaguer se describe humorísticamente como "muy listo, pero no inteligente," con un notable sentido del humor, un marcado contraste con sus roles frecuentemente interpretados como un "catalán triste."
Cuando se le pregunta sobre su fascinación por el crimen real, especialmente dado su último proyecto, Verdaguer confiesa un desapego de tales narrativas sombrías, comparándolas con películas de terror que sólo puede soportar en compañía. "Hay algo sensacionalista en ellas," admite, reconociendo el morboso atractivo del género. A pesar de interpretar a un oficial de policía en El mal invisible, Verdaguer se distancia del método de actuación, confiando en cambio en la imaginación para capturar la esencia de su nuevo personaje más áspero, un cambio respecto a sus roles habituales.
Reflexionando sobre su carrera, Verdaguer nota un cambio de interpretar a "catalanes tristes" a personajes más complejos y defectuosos. Esta evolución ha despertado un deseo de abrazar roles villanos. A pesar del humor en sus interpretaciones, Verdaguer a menudo habla de sus miedos, que parecen amplificarse con cada año que pasa. Él discute abiertamente los desafíos de equilibrar el crecimiento profesional con las inseguridades personales, un sentimiento que resuena con muchos en las artes creativas.
La fama, para Verdaguer, sigue siendo un asunto equilibrado. En Cataluña, disfruta de reconocimiento sin las presiones abrumadoras que enfrentan los actores más conocidos globalmente. Mantiene que mientras algunas personas hacen más ruido, la mayoría son inherentemente buenas, una creencia que comparte con su abuela.
Fuera de la actuación, Verdaguer aprecia la literatura, citando obras como Stoner de John Williams y The Door de Magda Szabó como inspiraciones recientes. Su viaje en las artes comenzó en la infancia, impulsado por un sentido del humor que lo protegía del ridículo. Su primer papel en El cor de la ciutat de TV3 llevó a diversas experiencias, desde producciones teatrales hasta trabajos poco convencionales, cada uno enriqueciendo su oficio.
En un tono más ligero, Verdaguer recuerda sus travesuras pasadas como teleoperador, donde se divertía con imitaciones, un talento que eventualmente llevó a su despido. Incluso en la vida doméstica, sus intentos cómicos con su hija a veces fracasan, recordándole la incesante honestidad que poseen los niños.
En cuanto a futuros proyectos, Verdaguer sigue abierto a explorar roles nuevos y desafiantes, impulsado por una pasión que ha alimentado su carrera desde la infancia.















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